Qué es la Mitología Griega

La mitología es un sistema de relatos simbólicos enmarcados en la vida religiosa de una cultura y un tiempo determinados que buscan otorgar un significado profundo y nuevas capas de lectura a la realidad. La mitología griega se refiere al sistema empleado por la civilización griega a lo largo de su existencia para este motivo: el encuentro del ser humano con lo divino, lo trascendente, lo Absoluto, lo Enteramente Otro.

Origen de la mitología griega

 

Los orígenes de la religión griega – y por lo tanto de la mitología, su corpus de relatos – se remontan documentalmente a la Ilíada y la Odisea, obras de Homero; y a la Teogonía y Trabajos y Días de Hesíodo, todas ellas obras del siglo VIII a.e.c. Está claro que la religión griega es más antigua, pues Hesíodo ya es un compilador de mitología y por tanto un organizador de la religión, pero no disponemos de fuentes bibliográficas anteriores y los autores posteriores, filósofos y autores teatrales, siempre van a relacio-narse con la religión y a construir nuevos conceptos religiosos a partir de esas obras.

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Los dioses de los griegos

 

AFRODITA

Nacida de los genitales de Urano mezclados con las aguas del titán Océano, es la diosa de la belleza, la sensualidad, la fertilidad humana y el amor, no en el sentido romántico, sino erótico. Su culto incluía rituales sexuales y prostitución sagrada. Estaba casada con Hefesto, pero tuvo numerosos amantes, siendo Ares su favorito. Perte-nece al panteón olímpico.

APOLO

Hijo de Zeus y la titánide Leto, gemelo de Artemisa, posee numerosos atributos y fue, junto con Zeus, el dios masculino más venerado por los griegos. Es el dios de las artes, del arco y la flecha, de la verdad (un dios oracular); asociado con el tiempo al sol, es el dios de la muerte súbita, las plagas y las enfermedades, pero también de la curación y protector contra las fuerzas malignas. Es el dios de la belleza, la perfección, la armonía, el equilibrio y la razón, el iniciador de los jóvenes en el mundo adulto, protector de pastores, marineros y arqueros, vinculado con la naturaleza, las hierbas y los pastos. Pertenece al panteón olímpico.

ARES

Hijo de Zeus y Hera, es el dios de la guerra, la violencia, la brutalidad y los horrores de la batalla. También es dios de la virilidad masculina, con una descendencia de 60 hijos de unas 30 mujeres amantes, entre las cuales sobresale Afrodita. También se ve su mano destructora detrás de plagas y epidemias, por su faceta salvaje y sanguinaria. Pertenece al panteón olímpico.

ARTEMISA

Hija de Zeus y la titánide Leto, gemela de Apolo. Una de las deida-des más antiguas y veneradas, es diosa de la naturaleza y los animales salvajes, de la caza, del terreno virgen y la naturaleza no urbanizada, diosa de la virginidad, protectora de las doncellas y responsable tanto de causar como de curar las enfermedades de las mujeres. En una época tardía se asoció con los nacimientos y con la luna. Probablemente fue una diosa prehelénica. Pertenece al panteón olímpico.

ATENEA

Hija de Zeus y Metis, nació adulta y armada del cráneo de su padre. Es la diosa de la guerra justa, tanto defensiva como vengativa, deidad de la civilización, de la estrategia en combate, de las ciencias y las artes, la cultura y los oficios, de la justicia, la habilidad y la sabiduría. Fue una de las deidades más veneradas, no sólo en la Hélade: su culto se extendió desde las colonias griegas en Asia Menor hasta la Península Ibérica y norte de África, hasta las proximidades de la India. Mantuvo una virginidad perpetua, y pertenece al panteón olímpico.

DEMÉTER

Hija de Cronos y Rea, es la diosa de la agricultura y todo tipo de trabajo en la tierra, deidad nutricia de la tierra verde y joven, madre distribuidora de los bienes de la tierra y custodia del ciclo vivificador de la vida y la muerte. Es denominada “portadora de las estaciones”, de culto pre-olímpico, y junto a su hija Perséfone era el personaje central de los misterios eleusinos. Precisamente por eso Deméter era una de las grandes diosas benefactoras de la humanidad: el cultivo del grano diferenciaba a los seres humanos de los animales, y los misterios eleusinos aportaban conocimientos y sentido a la vida y la muerte, aprendiendo a confrontarla. Pertenece al panteón olímpico.

DIONISO

Hijo de Zeus y la mortal Sémele, nieto de Harmonía y bisnieto de Afrodita (aunque otras versiones hablan de que es hijo de Zeus y Perséfone). Dios muy probablemente foráneo, fue adoptado por los griegos como deidad de la fertilidad y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis, patrón de la agricultura y el teatro. En su culto se buscaba la liberación del “ser normal”, dar fin al cuidado y a la preocupación y rendirse a los instintos en un arrebato extático. Para los órficos, Dionisos fue asesinado y resucitado por Zeus, y una parte divina suya se encuentra en nosotros. Carl Jung diría que Dioniso es el dios que gestiona la sombra de cada ser humano. Karl Kerényi lo interpreta como el principio vegetativo y la raíz de la vida indestructible. Compartía el patronazgo del Oráculo de Delfos con Apolo, tres meses permanecía en el santuario. Pertenece al panteón olímpico en sustitución de Hestia.

HADES

Hijo de Cronos y Rea, hermano mayor de Poseidón y Zeus, no está consi-derado un dios olímpico ya que habita en el Inframundo, que lleva su nombre. Tras la derrota de los titanes, los tres hermanos se repartieron el mundo: Zeus se quedó los cielos, Poseidón gobernó los mares y Hades el reino de los difuntos en el subsuelo. La tierra es territorio de los tres. Hades es un dios ctónico, rey de la morada de los muertos entre cuyo territorio se incluye el Tártaro, lugar de tormento y castigo que inspiró el Infierno cristia-no. Dios guardián y rey de ese lugar invisible al que marchan todas las almas de los difuntos, es también señor de todo lo que hay bajo la tierra (por ello Hades es extremada-mente rico, es dueño de las minas y sus minerales preciosos, de ahí el nombre de Plutón). Hades tiene como reina a su sobrina Perséfone, a quien raptó – teniendo el concepto del rapto en el mundo antiguo varias connotaciones simbólicas – y coronó. Su madre Deméter la buscó por todas partes, y finalmente Helios (el sol) le dijo qué había sido de ella, dando estas palabras sobre Hades: “que no es un indigno yerno el soberano de tantos, que es de tu misma semilla – Hades y Deméter son hermanos – y sabes bien dónde vive y el lote que le tocó cuando se hizo el reparto entre los tres hermanos…” Hades tiene un carácter altruista, retratado más como pasivo que como malvado, a pesar de la mala fama que le damos a la muerte: su papel era mantener el equilibrio del universo, y sólo intervenía si alguien violaba la división entre la vida y la muerte o entraba a su reino sin haber muerto.

HEFESTO

Hijo de Zeus y Hera, aunque hay autores que afirman que es unigénito de Hera de la misma manera que Atenea lo es de Zeus. Es el dios del fuego, de la forja y los metales, y por tanto de los herreros, artesanos, escultores y la metalurgia; adorado en todos los centros industriales y manufactureros de Grecia, y en Atenas junto con Atenea. Como dato curioso, Hefesto era el único dios que era bastante feo, estaba lisiado y cojo. Esto se debe a que al nacer, Hera lo vio tan feo que lo arrojó del Olimpo (más de 2918m, todos para abajo). Tenía que caminar ayudado de un bastón, y en alguna cerámica pintada aparece con los pies del revés. Como curiosidad, su apariencia física indica arsenicosis, es decir, envenenamiento crónico por arsénico que provoca cojera y cáncer de piel: el arsénico se añadía al bronce para endurecerlo, y fue una enfermedad muy común entre la mayoría de los herreros de la Edad del Bronce.

HERA

Hija de Cronos y Rea, diosa del matrimonio, las reglas correctas sociales y las normas de hermandad femenina helenas (lo que hoy llamaríamos sororidad). Es una gran diosa matrona, casada con Zeus y madre, con Zeus, de varios dioses. Engendró por sí misma a Hefesto, en venganza por Zeus haber engendrado por sí mismo (aparentemente ya que era fruto de Metis) a Atenea. En el himno órfico a Apolo Pitio se dice en cambio que a quien engendró por sí misma fue a Tifón, gran enemigo de los Olímpicos. Hefesto se vengó de su madre por haberlo rechazado fabricándole un trono del que no podía ya levantarse, pero la liberó cuando le fue prometida Afrodita en matrimonio.

HERMES

Hijo de Zeus y la pléyade Maya, es el dios mensajero, de los caminos y los viajeros que los recorren, dios de las fronteras, psicopompo (transportador de almas al Más Allá) y del comercio. Dios del ingenio, el engaño y la astucia en general, por tanto, también dios de la palabra. El himno órfico lo describe como “de multiforme ingenio, de astutos pensamientos, ladrón, cuatrero de bueyes, jefe de los sueños, espía nocturno, guar-dián de las puertas…”. Diestro orador, dios de la prudencia y la habilidad en las relaciones sociales. Es también el dios del engaño, pero siempre ejecutado con habilidad y destreza, e incluso elegancia. En griego un hallazgo afortunado era un hermaion, y de él también proviene tanto “hermético” (algo difícil de conocer o entender) como “hermenéutica” (el arte de interpretar y descifrar significados ocultos o difíciles).

HESTIA

Hija primogénita de Cronos y Rea, fue la primera a la que Cronos devo-ró y la última a la que vomitó, por lo que se la conoce como “la más joven y la más mayor” de los dioses. Tras la derrota de los Titanes, Apolo y Poseidón fueron a pedirle matrimo-nio, pero ella juró sobre la cabeza de Zeus que se mantendría virgen a perpetuidad – es la tercera diosa virgen, junto con Artemisa y Atenea –. Así evitó la primera disputa entre los olímpicos, y Zeus se lo agradeció concediéndole la primera víctima en los sacrificios públicos y el lugar preeminente en todas las casas. Hestia es la diosa del fuego del hogar, por lo que se veneraba en todos los hogares particulares, en el centro de la vida en común de la familia. También tenía su lugar de culto en todos los templos de los demás dioses, ya que ella siempre se quedaba en el Olimpo, guardando el fuego – el principio y motor que anima el cosmos –. También se la veneraba en lo pritaneos, en el centro de las ciuda-des, donde se celebraba la vida en común de la ciudad: allí se recibía a los embajadores extranjeros, allí acudían los suplicantes a refugiarse bajo el fuego sagrado y de allí partían los colonos con una antorcha encendida con el fuego de Hestia para fundar con él un nuevo altar en otra polis, símbolo de unión entre ambas. Cuando Dioniso se convirtió en un dios de pleno derecho – pues era semidiós de nacimiento –, para mantener el orden del cosmos en Doce, Hestia abandonó su asiento en el Olimpo y se dedicó a cuidar los fuegos de las ciudades y las casas. Por ello, aunque lo fue, no se la considera una diosa olímpica.

PERSÉFONE

Hija de Zeus y Deméter, también se la denomina Koré (“doncella o mujer joven”). Seguramente tenga un origen pre-griego como diosa de la primavera, y quedó asociada en algún momento – antiguo – a Deméter como su hija. Es la diosa reina del Inframundo junto con su esposo Hades, protectora de las mujeres, los niños y el matri-monio. El mito del rapto de Perséfone tiene un gran poder emocional que era utilizado en forma de rito en los misterios eleusinos. También se relaciona con la explicación de un proceso natural, el descenso y ascenso de la diosa cada seis meses que provocan el cambio de estación. También se valora el hecho de que Hades y Perséfone constituyen uno de los matrimonios más estables y felices del panteón, con pocas infidelidades (dos por parte de Hades, uno por parte de Perséfone), y el hecho de que Perséfone gobernase el Inframundo en pie de igualdad con Hades, contrariamente a lo que ocurría con Hera respecto a Zeus y con Anfítrite respecto a Poseidón. Además, Perséfone era la terrible Reina del Hades, cuyo nombre no era seguro pronunciar en voz alta y a la que se referían simplemente como “La Doncella”. Cuando Odiseo viaja al inframundo se refiere a ella como “Reina de Hierro”. Su mito central, aun con toda su familiaridad emotiva, era también el contexto tácito de los extraños ritos iniciáticos secretos de regeneración de los misterios eleusinos, que prometían la inmortalidad a sobrecogidos participantes: una inmortalidad en el reino de Perséfono, en un banquete de héroes bajo su atenta y sobrecogedora mirada.

POSEIDÓN

Hijo de Cronos y Rea, es el dios de los mares y de los terremotos, “agitador de la tierra” le llaman. En un principio adorado en Creta de forma independiente más tarde es integrado en el panteón como hermano mediano de Zeus y Hades. Es un dios equino, protector de numerosas ciudades y en su vertiente benigna creador de islas y de los mares en calma propicios para la navegación. Pero en su vertiente destructora, era el causante de los terremotos, los ríos desbordados, hundimientos y naufragios. Junto con las diosas Gea y Temis, a Poseidón perteneció por un tiempo el Oráculo de Delfos antes de que fuesen sustituidos por Apolo y Dioniso. Apolo y Poseidón eran estrechos colabo-radores en muchos ámbitos, por ejemplo, la colonización; y al igual que Dioniso, a él se le asociaba también la perturbación mental, como algunos tipos de epilepsia.

ZEUS

Hijo menor de Cronos y Rea, gobernante de los cielos, rey de los dioses y supervisor del universo. Es también el dios del rayo y, por tanto, de la energía. Está casado con su hermana Hera y es padre de numerosos dioses y semidioses. En él se concentra la pie-dad religiosa y el culto panhelénico. Patrón de la hospitalidad y los invitados, dispuesto a castigar cualquier afrenta cometida contra un extranjero. Vigilante de los juramentos, era también el dios de la libertad y “amontonador de nubes”, deidad de las tormentas tanto en su faceta fertilizante como destructiva.

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